• Juan Pablo Preiti, JuanPa

Después de tanto tiempo parados, volver a subir seguido al escenario, se disfruta el doble. De hecho he comenzado a disfrutar de situaciones que antes las miraba de reojo.


En general, el público, no sabe o no se imagina el trabajo que hay detrás de esos momentos vividos. No se para a pensar, cuanto tiempo ha dedicado a elaborar cada número, a trabajar un movimiento, estudiar unas palabras, fabricar un material, o cualquiera de las cientos de cosas que lleva un espectáculo como equipaje.


Si hoy estoy escribiendo esto, es porque en las últimas semanas hemos vivido experiencias increíbles, en diferentes tipos de escenarios, de públicos totalmente diferentes. Y, muchas veces, no somos conscientes si el mensaje llega.

Pero estos días, nos han demostrado que, tal vez, más gente de la que creemos, valora o descubre todo lo que hay detrás.

Cuando creamos un espectáculo, obviamente que las pompas son protagonistas, pero nos gusta creer que son un medio. Son nuestro medio para dejaros algún mensaje, y no quedarnos en la belleza o en lo hipnótico de una pompa.

Nos gusta romper un poco esa "burbuja", donde podríamos estar muy cómodos, pero no estaríamos siendo fieles a nosotros, ni a lo que creemos. Por eso, cada creación lleva algún mensaje, alguna reflexión.

El problema es que nunca sabes si llegas adonde quieres llegar, o si realmente a alguien le interesa llevarse algo cuando solo "han ido a ver pompas".

Pero estas últimas semanas, hemos recibido mensajes, detalles, de público que nos demuestra que sí, que llega, que es posible. Que no debemos desviarnos, ni caer en lo simple, en lo "cómodo".

Sabemos que es imposible llegar a todo el público de la misma manera, pero con alcanzar a algunas, de todas las personas que pasan por delante nuestro, ya habrá valido la pena.

Estas cosas nos inspiran a seguir adelante, y en estar pensando, en nuevos retos, en historias nuevas que contar, y por supuesto, miles de pompas por crear.

Sabemos que nuestros espectáculos no van a cambiar el mundo, pero que pueden ser un granito de arena, para que por lo menos durante un rato, ese mundo sea un lugar mejor.


A veces, el público, no sabe que darnos una palabra, un gesto, un detalle, un comentario, puede hacer que nuestro mundo, también, se vuelva un lugar mejor. Que nos ilusiona, nos motiva, nos conduce, nos guía a seguir adelante, a no pararnos, y a ser felices, para luego intentar devolver esa felicidad en forma de burbujas.

Os lo he dicho alguna vez aquí también, no dudéis en dejarnos unas palabras, un comentario, o lo que os apetezca, porque para lo que unos es un pequeño gesto, para otros puede ser la energía justa para no parar, para seguir creciendo. Y esto no lo digo solo por mí. Practicarlo con todo el mundo, nunca sabes cuando ese pequeño gesto puede estar ayudando a una persona, que se encuentra en una situación complicada, triste, sola, o simplemente que necesite saber que hay alguien ahí. Y eso, es compartir la vida. Y la suma de muchos de esos gestos, SÍ, pueden hacer de este un mundo mejor.


Y como os digo en Un Viaje por Jabón: " el mejor lugar es aquí y ahora, disfrutad".







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  • Juan Pablo Preiti, JuanPa

Nuestro espectáculo Un viaje por jabón, acaba con una reflexión, acerca de vivir en el aquí y el ahora... Siempre.


Vivir en el pasado nos mantendrá atados, lastrados, inmóviles. Vivir en el futuro, en el como será, o también, "en el que hubiese pasado si", nos aleja de las cosas importantes. De lo que sucede alrededor nuestro.

El tiempo pasa, y eso, no lo podemos cambiar. Pero, la vida no se trata de pasar el tiempo. Se trata de estar en ese tiempo. En el momento que nos toca, con quien nos toca vivirlo, estando presentes, activos. Compartiendo, disfrutando, luchando.

Justamente hoy, hace 16 años que pisé definitivamente esta tierra, la tierrina. 16 años, pero tengo la sensación de que no ha pasado tanto tiempo, y a la vez de que llevo aquí toda la vida. Es el tiempo es tan relativo...

Por lo que os decía antes, no suelo mirar demasiado atrás. Si lo hago, es para recordar, momentos, personas, olores, pero desde el cariño, desde el simple recuerdo, no desde el, "y si"... o desde "todo tiempo pasado fue mejor". Porque quiero vivir aquí y ahora.

Porque un día cierras los ojos, con un capullo entre las manos, y si no estás aquí y ahora, cuando los abras solo verás una mariposa volando a lo lejos.

Hoy en día, donde las distracciones pueden ser muchas, la idea de que el pasado fue mejor, el futuro es incierto, lo mejor que podemos hacer es disfrutar cada segundo. Compartir con personas que queremos, con las que estamos a gusto. Centrarnos en las pequeñas cosas del día a día, que al final, es lo que marca nuestro aquí y ahora.

No dejes cosas por hacer, y no hablo de sueños ideales, como saltar en paracaídas o alguna vez estar en el Gran Cañon, (esos pueden ser sueños, objetivos), hablo del día a día. No dejes esa conversación pendiente, no dejes de jugar ese rato con tus hijos, no dejes de dar ese abrazo que puedes dar hoy. Porque si no lo haces aquí y ahora, no sabes si más adelante esa oportunidad volverá. Y tal vez estés a punto de saltar con ese paracaídas, y recuerdes a esa persona que ya no está, y que pena no haberla abrazado esa última vez.

Hoy, 16 años después, puedo mirar atrás y ver mis decisiones. Las hubo buenas, muy buenas, y malas, muy malas, pero todo eso, hizo la persona que soy. Cuando aterricé en ese pequeño aeropuerto junto al mar, no me imaginaba todo lo que vendría después, porque estaba centrado en ese aquí y ahora. Aunque era mucho lo que dejaba atrás y sin pensar demasiado en el futuro, aquí llegué.

16 años después, la vida ha cambiado mucho. ¿Siempre se puede estar mejor? Puede ser. No me obsesiona. De lo que sí estoy convencido, es que no hay un punto de llegada en el que digamos, esta es la felicidad, bienvenidos.

La felicidad es vivir pequeños momentos, cada día, con los tuyos, contigo mismo, subir a un escenario a compartir con un montón de desconocidos que durante una hora son los tuyos, y tú eres de los suyos, una charla, un juego, un silencio, unas risas, un ensayo, un proyecto, sueños compartidos, pero que no se os olvidé de estar presentes. Si juegas con tus hijos, juega. No estés pendiente de un teléfono, de una tele, o hablando con alguien. Cuando un niño te invita a su juego, y decides entrar en su juego, hazlo de verdad, porque es su aquí y su ahora. Y él o ella, será feliz porque es "su" momento, que no volverá, pero que feliz fue. Y con ello construyes su felicidad, y la tuya.


Las pompas de jabón, no duran demasiado tiempo. Lleva mucho tiempo de preparación, de encontrar maneras bonitas de hacerlas, para que luego en segundos desaparezcan.

Cuando las hago, disfruto al máximo ese momento en el que vuelan, o crecen sobre una mesa, aún sabiendo, que en unos segundos habrá volado, o explotado.

Pero como en la vida, estaré feliz, porque he dado todo de mí a esa burbuja, para que brille y seamos felices juntos en esos momentos. Y por supuesto, compartir esa felicidad con el público es una sensación maravillosa.

Si has llegado hasta aquí, gracias. Porque en los tiempos que corren, donde todo va de prisa, todo lo que lleve más de 140 caracteres, es un compendio; que te hayas molestado 2 minutos en leer estas palabras, para mí será uno de esos pequeños momentos que construyen día a día la felicidad. Si lo has hecho, me gustaría saber que lo has hecho, y si quieres me lo puedes hacer saber de la manera que tu quieras, que será agradecida en todas sus formas.

Gracias por estar aquí y ahora.








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  • Juan Pablo Preiti, JuanPa

Esto de despedir un año, recibir al otro, está muy bien, pero no deja de ser el mismo camino, no deja de ser la vida.

Celebremos que la vida continúa, que la vida cambia, cobra diferentes formas, a veces nos gustan más, otras menos.

Lo importante es lo que hagamos nosotros con esas formas, como nos tomamos las cosas que nos llegan. Este último año esperábamos un año de cambios, de crecimiento, y vaya si lo fue.

El mundo y la percepción que tenemos de él, cambio.

Por suerte, como parte de ese gran crecimiento que significó este año, hemos podido reinventarnos, rodearnos de gente que suma, reforzar lazos, recuperar otros que creíamos debilitados, pero nos dimos cuenta que eran más fuerte que el hierro.

Que ayer era un año, y hoy es otro, no nos va a cambiar.

Lo que nos cambia somos nosotros. Como lidiamos con los cambios impuestos. Como luchamos por nuestros valores, por y con nuestras familias. Como disfrutamos de las cosas, de los momentos. Porque los momentos pasan y no vuelven.

Y sí, despedimos un año, raro, complicado.

¿Pero sabéis que? Todos los momentos que hemos vivido en estos meses ya no vuelven. Ni los buenos ni los malos. Solo nos quedarán los recuerdos, de lo que vivimos, sentimos, compartimos, o de los que ya no están.

Hoy, ya parado, al otro lado de la frontera del 2021, miro hacia atrás, y si bien ha habido momentos muy duros, puedo recordar grandes momentos vividos, en algunos escenarios, en nuestra casa, compartiendo espectáculos en familia con el público desde el sofá de nuestro hogar. Vivencias hermosas como compañía, como familia, con la familia que no es de sangre, pero está ahí, más que nunca, muchas vivencias personales.

Todo eso nos lo dejó un "año nefasto". Que lo fue, sobre todo para los que vivimos de esto. Porque fueron muchos meses que no pudimos trabajar, hacer lo que amamos, compartirlo con el público.

Pero a pesar de eso, aquí estamos, continuando este camino de la vida, que cambia su aspecto, cambiando de año, pero por suerte, sabemos que todo lo que pasamos en la vida, son momentos, recuerdos y personas. Como decimos en Un Viaje Por Jabón; "el lugar es aquí y ahora, siempre, para todo". No lo dejemos pasar. Disfrutemos nuestro "aquí y ahora" porque no vuelve, pero nos hará fuertes, grandes, y sobre todo.....Felices.

Que tengáis, que tengamos, un gran año por delante!!!!



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Mi Burbuja

pompas en asturias